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Japón aprueba subvenciones al arroz contra las recomendaciones del GATT

El Gobierno japonés ha decidido mantener fijo el precio del arroz nacional, seis veces más alto que el ofrecido en el mercado mundial, y aprobar nuevos subsidios para sus cultivadores, integrantes de un sector social mimado por las sucesivas administraciones niponas. La medida, adoptada a un mes vista de las elecciones legislativas al Senado, choca contra la filosofía y los esfuerzos de Arthur Dunkel, director general del GATT (Acuerdo General sobre Aranceles y Comercio), que intenta romper el proteccionismo en el comercio internacional.

El Gabinete de Kiichi Miyazawa, al igual que los anteriores gobiernos, mantiene cerrado a cal y canto el mercado del arroz aduciendo razones de "seguridad alimenticia" y no ha cedido a las fuertes presiones de las naciones que, como Estados Unidos, intentan penetrar con sus exportaciones en una nación con un todavía monumental consumo de este grano imprescindible en la dieta nacional: cerca de medio millón de toneladas anuales.El Ejecutivo nipón ha acordado pagar a los campesinos en la cosecha de este año un promedio de 16.392 yenes (unas 13.000 pesetas) por cada 60 kilos de arroz y subsidios por seis mil millones de yenes.

Necesidades electorales

El diario japonés Asahi, que ha criticado esta postura por considerar que "el papel de los subsidios no tiene gran sentido", denunció también que gran parte de la producción se vende a precios más altos que los establecidos oficialmente. En esta línea de crítica se situaron destacados expertos del Ministerio de Finanzas que se pronuncian por una reducción gradual de las ayudas.Comentaristas económicos coinciden en destacar que Miyazawa pensó en rebajar simbólicamente el precio del arroz al objeto de que Japón pudiera reanudar las negociaciones de la Ronda de Uruguay en un ambiente, de menor hostilidad por parte de los 100 países que están de acuerdo en el progresivo levantamiento de las medidas proteccionistas a ultranza.

Sin embargo, la gran resistencia encontrada dentro del partido liberal, en el poder desde 1955

necesitado de un triunfo en los comicios de julio para recuperar la mayoría en el Senado, decidió en gran manera la inalterabilidad de los precios. Los cuatro millones de agricultores japoneses han sido clientela política del partido gobernante y su peso electoral es decisivo en un momento en que los liberales son maltratados en los sondeos de opinión.

El ministro de Agricultura, Masami Tanabu, manifestó que el Gobierno había sufrido una "fuerte presión para subir el precio del cereal después de la pobre cosecha de 1991", mientras que miembros de la oposición socialista reconocieron que los arroceros, argumentando asimismo un incremento de los costes de producción, han aprovechado el actual momento político para poner contra las cuerdas a los liberales, más interesados ahora en ganar las próximas elecciones, con la mitad de los escaños de la Cámara Alta en juego, que en satisfacer las demandas de los países miembros del GATT, entretenidos con sus propias disputas.

Caro y difícil

Mantener contentos a los agricultores no ha sido fácil ni barato. Durante el pasado año fiscal, que terminó en marzo, el Ministerio de Hacienda desembolsó 297.000 millones de yenes en subsidios al arroz vendido directamente al consumidor, casi 10 millones de toneladas al año. Calmados los ánimos de los cultivadores, los expertos del Gobierno preparan su próxima estrategia de cara al GATT.El ministro de Asuntos Exteriores había declarado, antes de caer enfermo, que Japón no saldría perjudicado con unas tarifas iniciales al arroz, importado del orden del 600%, que disminuirían a lo largo de siete años hasta situarse en un 5 10% en el octavo. Caso de fijarse unas tarifas del 300% en las conversaciones internacionales serían rechazadas. Fuentes económicas subrayaron, sin embargo, que se trata de una postura provisional de salida, tentantiva y sujeta a numerosas variantes en el proceso negociador y, sobre todo, al visto bueno del sector, cuyos privilegios están siendo contestados en el propio ámbito nacional.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 29 de junio de 1992

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