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Las autoridades piden calma en Fraga tras el apaleamiento de inmigrantes

El Ayuntamiento de Fraga (Huesca) y el gobernador civil de la provincia, Vicente Valero, han pedido calma a los habitantes de esa localidad después del apaleamiento de que fue objeto el pasado sábado un grupo de inmigrantes magrebíes mientras dormían. Seis personas resultaron heridas, una de ellas grave, y fueron detenidos seis jóvenes de la localidad como presuntos autores de la agresión.

El presidente de la Asociación de los Magrebíes en Fraga, Siri Mohamed, que calificó los hechos de racistas, invitó a los inmigrantes a que conservasen la calma y permanecieran en la zona del viejo campo de fútbol, donde se alojan, y así poder recibir protección de las fuerzas de seguridad.La portavoz de la comisión de Defensa del Emigrante, creada en Fraga, Sofía Bernardo, calificó la situación de "muy peligrosa". Igualmente, la comisión de defensa de los emigrantes de Aragón ha convocado para hoy, lunes, en Zaragoza una manifestación para denunciar los hechos. Fraga, una localidad de 11.400 habitantes, vive momentos de tensión y la opinión pública se encuentra dividida entre quienes respetan y apoyan a los inmigrantes y aquellos que aplaudieron y vitorearon a los jóvenes presuntamente autores del apaleamiento.

El gobernador civil atribuye los hechos a un ataque de xenofobia: "La actuación de estos energúmenos, con nocturnidad y alevosía, no guarda relación con el número de extranjeros ni con su situación de ilegalidad o con la vuelta a la ciudad de aquellos que fueron detenidos para ser deportados".

20 expulsados

La semana pasada fueron expulsados 20 inmigrantes ilegales, pero han vuelto a Fraga porque el capitán del barco se negó a que viajaran al no tener documentación.

El pleno del Ayuntamiento, reunido con carácter de urgencia el sábado, difundió un escrito en el que solicita a la población de Fraga "serenidad, calma y máximo respeto a la legalidad, a los derechos humanos y a la convivencia pacífica que garantice el orden público de nuestra ciudad". La corporación exige que "ningún ciudadano, grupo o colectivo lleve a cabo actuaciones o hechos que puedan desembocar en situaciones irreparables y, especialmente, aquellas motivadas por cuestiones de convivencia entre grupos de diferentes etnias".

El Ayuntamiento apoya la actuación del alcalde, Francisco Beltrán, en la búsqueda de soluciones. Beltrán ha recibido amenazas de muerte en persona y por teléfono. Asimismo, mientras prestaban declaración en los juzgados de Fraga los seis jóvenes detenidos se vivieron momentos de tensión: un grupo de unas 700 personas insultó a los informadores, increpó al alcalde y aplaudió y vitoreó a los presuntos agresores.

Testigos presenciales de los hechos han señalado que los presuntos agresores, entre 12 y 20, llegaron en cinco vehículos, con los rostros cubiertos con cascos de moto, provistos' de palos, porras y otros objetos contundentes con los que apalearon, sin que mediara provocación, al grupo de magrebíes que. en ese momento dormía en las inmediaciones de la piscina municipal.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 29 de junio de 1992