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Una cuarta parte del consejo de CDC castiga al sustituto de Felip Puig

El consejo nacional de Convergència Democràtica (CDC) refrendó ayer a Lluís Maria Corominas como secretario de organización, pero lo hizo con el voto de castigo de una cuarta parte de los asistentes. Varios dirigentes alzaron su voz contra el método empleado para designar a Corominas y expresaron sus dudas sobre el hecho de que el nuevo responsable de organización pueda compaginar sus tareas con la alcaldía de Castellar del Vallès. El consejo eligió por aclamación a Xavier Trias como cabeza de lista de CiU al Congreso.

En votación secreta, Corominas obtuvo el apoyo del 73% de los asistentes al consejo nacional de CDC, el partido de Jordi Pujol, que se reunió ayer en Cerdanyola del Vallès. El 14% votó en blanco y el 13% en contra. Corominas, de 36 años, sustituye en el cargo a Felip Puig, a quien Pujol nombró consejero de Medio Ambiente de la Generalitat tras las últimas elecciones autonómicas.El bajo porcentaje de apoyo reunido ayer por Corominas en el consejo nacional contrasta con el respaldo masivo que consiguieron sus antecesores en el cargo. El propio Puig tuvo el aval del 91,4% de este organismo en 1996, Ramon Camp fue elegido con el 91% del consejo nacional en 1994 y Josep Caminal, que asumió la secretaría de organización de Convergència entre 1989 y 1993, alcanzó el 93,36% de apoyo en el octavo congreso de la formación nacionalista.

Varios miembros de la dirección de CDC expresaron ayer su malestar por el método empleado en el nombramiento del sustituto de Felip Puig. El propio presidente del partido, Jordi Pujol, lo admitió en la conferencia de prensa posterior al consejo nacional. "Ha habido críticas sobre el procedimiento empleado y algunos dirigentes reclamaban la necesidad de un debate más extenso", afirmó Pujol. Pero, a juicio del líder nacionalista, la proximidad de las elecciones ha obligado a la cúpula del partido a designar sin dilación a Corominas: "Necesitábamos rápidamente un nuevo secretario de organización", dijo.

Fuentes del consejo nacional explicaron que en la reunión hubo varias intervenciones críticas con la designación: algunas censuraron el método empleado, pero otras pusieron en duda que Corominas tenga el perfil adecuado para el cargo al ser el alcalde de Castellar del Vallès, población de 16.000 habitantes. Las mismas fuentes añaden que Pujol cortó en seco esta argumentación: "El secretario de organización del PSC [José Montilla] es alcalde de una localidad mucho más grande [Cornellà] y nadie lo pone en cuestión", afirman que dijo el presidente CDC.

El secretario general y principal mentor de Corominas, Pere Esteve, no pudo asistir a la reunión por estar recuperándose de una gripe. La elección para el cargo de Lluís Maria Corominas sorprendió a la mayoría de los dirigentes de Convergència, muchos de los cuales ni siquiera conocían al nuevo, en teoría, número tres de la formación. Antes del nombramiento, Corominas no era ni siquiera miembro de la ejecutiva, y no se incorporó al consejo nacional hasta el último congreso de CDC, en noviembre de 1996.

A pesar de tener como padrino a Pere Esteve, adscrito al sector más nacionalista de Convergència, varios dirigentes del partido coinciden en considerar al nuevo responsable de organización como una tercera vía en el complejo equilibrio interno entre nacionalistas y liberales. La principal cualidad que se le adjudica es la de "buen gestor". El consejo nacional de Convergència también ratificó ayer, en este caso por aclamación, a Xavier Trias como cabeza de lista por Barcelona al Congreso.PASA A LA PÁGINA 4

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 17 de enero de 2000

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