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Necrológica:

Andrée de Jongh, miembro de la resistencia belga

Organizó la Línea Cometa, una red de socorro que salvó de los nazis a más de 800 soldados aliados

Andrée de Jongh fue la enfermera belga que organizó la Línea Cometa, una red de socorro a soldados aliados durante la II Guerra Mundial. Formada por casi 2.000 voluntarios, pusieron a salvo a más de 800 militares que escaparon de Bélgica a través de Francia y los Pirineos hasta Gibraltar. Detenida en 1943, fue enviada a los campos de concentración de Ravensbrück y Mauthausen. Murió el 13 de octubre a los 90 años.

"Yo nunca había visto llorar a mi padre, nunca. Me dijo: "Bélgica ya ha dejado de luchar. Se ha rendido". Yo estaba desesperada y furiosa, y rabiosa. Le dije: "Haces mal en llorar. Ya verás lo que les hacemos. Lo vas a ver. Van a perder esta guerra. Ellos la han empezado, pero la van a perder. No te preocupes". Pero la verdad es que yo no tenía ni idea de cómo ganarla".

Así evocaba Andrée de Jongh en 2000, en el semanario bruselense The Bulletin, uno de los grandes momentos anónimos de la historia de la II Guerra Mundial, cuando la entonces joven de 24 años decidió alzarse contra el ocupante nazi de su país.

Con la misma seguridad, determinación, convicción y fuerza con que habló a su padre, Frédéric, Andrée se lanzó a una misión contra el ocupante y ganó. La historia considera que la Línea Cometa que ella creó de la nada para sacar del país y hacer llegar a España y Gibraltar a soldados y pilotos aliados "fue la mayor de las líneas de fuga en número de rescatados, la más sofisticada, la que operó durante más tiempo y la que tuvo más éxito", según escribe Peter Eisner en The Freedom Line. Aproximadamente 800 soldados debieron a la fantástica De Jongh -también conocida como Dédée y con el más que revelador sobrenombre de Pequeño Ciclón- la libertad y la vida.

Bruselas recuerda con un monumento a la enfermera inglesa Edith Cavell, que durante la I Guerra Mundial ayudó a muchos soldados británicos y aliados a huir desde Bélgica a Holanda, antes de ser descubierta y fusilada en 1915. Cavell sirvió de inspiración a De Jongh, que había sido voluntaria de la Cruz Roja antes de abandonar su profesión de dibujante comercial para dedicarse de lleno a cuidar a los heridos de la guerra. De Jongh se propuso repetir el desafío de un cuarto de siglo antes, convertido en hazaña por sus simples proporciones físicas.

Holanda estaba ahora ocupada, como lo estaban el norte de Francia y Luxemburgo. Y el sur de Francia era regido por los colaboracionistas de Vichy. Sólo quedaba la neutral España para poner a salvo a los militares y pilotos aliados, sobre todo británicos, que habían quedado atrapados en territorio belga.

A ello se entregó el Pequeño Ciclón, que necesitó Dios y ayuda para convencer al consulado británico en Bilbao de que aquella jovencita era lo que decía ser y no una trampa de la Gestapo. "Soy tan fuerte como un hombre", se defendió. "Las chicas llaman menos la atención en los puestos fronterizos que los hombres". De Jongh llegó a montar una red de socorro de casi 2.000 voluntarios y logró pasar a más de cien hombres directamente por los Pirineos del País Vasco.

Fue capturada en 1943 en su operación directa número 33 y acabó en los campos de concentración de Ravensbrück y Mauthausen. La Línea Cometa siguió hasta después del desembarco de Normandía. Tras ser liberada volvió a Bélgica antes de partir a atender leprosos en Congo, Camerún, Etiopía y Senegal.

Andrée de Jongh recibió diversas condecoraciones como la Medal of Freedom de Estados Unidos y la George Medal de Gran Bretaña; además, en Bélgica, el rey Balduino le concedió el título de condesa y el grado de teniente coronel del Ejército.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 18 de octubre de 2007