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Zapatero insiste en que el tren llegará a Sants el 21 de diciembre

La avería número ni se sabe provocó ayer una airada respuesta de la oposición en Cataluña, a la que se sumaron críticas de Esquerra Republicana e Iniciativa, ambos socios del PSC en el Gobierno catalán. CiU y ERC volvieron a pedir la dimisión de la ministra de Fomento, Magdalena Álvarez. El portavoz parlamentario de CiU, Felip Puig, relacionó las "prisas" por hacer llegar el AVE a Barcelona en el plazo previsto con los accidentes laborales en las obras. "Hay una presión excesiva sobre los trabajadores para cumplir el calendario, y ello tiene consecuencias trágicas", dijo Puig tras recordar que ya han muerto 12 personas en estos trabajos. Puig, afirmó un portavoz de CiU, no ha pretendido asociar los accidentes y las obras actuales. No podía ser de otro modo, porque la mayor parte de estos accidentes se produjeron antes de que el PSOE ganara las elecciones. Comisiones Obreras también asoció los accidentes con las prisas.

En el Congreso, Joan Herrera (ICV) también vinculó las prisas con los problemas (no con los accidentes) y pidió al presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, que aplace la inauguración del servicio, prevista para el 21 de diciembre, con el fin de quitar presión a los trabajos. Zapatero sostuvo que no habrá más retrasos y que todo está controlado, de modo que se mantiene la fecha del 21 de diciembre.

También el alcalde de la ciudad, Jordi Hereu, exigió que se extremen las medidas de seguridad en las obras de llegada del AVE para minimizar las incidencias en Cercanías y ha reconocido que éstas están generando un "gran trastorno" a los ciudadanos. Para Hereu es importante que los ciudadanos recuperen la confianza en el servicio de Cercanías, pero admitió que resulta difícil con tantas incidencias.

Reunión de urgencia

Las repetidas incidencias que se han producido esta semana motivaron que el secretario de Estado de Infraestructuras, Víctor Morlán, convocara con carácter de urgencia a los miembros del comité de vigilancia (CECOF). La reunión se produjo ayer por la tarde y fue casi todo menos plácida. Aunque la mayor parte de la misma estuvo dedicada a analizar posibles soluciones a las repetidas incidencias en el servicio, una parte se consumió en ventilar las diferencia entre el Gobierno catalán y el Ministerio de Fomento. Fomento está molesto por las críticas efectuadas el lunes por el secretario de Movilidad, del Gobierno de la Generalitat, Manel Nadal. "Estas declaraciones no ayudan", dijo un representante del ministerio, mientras que Nadal sostuvo que la actitud del Ejecutivo catalán ha sido, es y será de colaboración, lo que no excluye la preocupación por lo que está ocurriendo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 18 de octubre de 2007