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Una foto no expuesta empaña el aniversario del Guggenheim

PP y víctimas exigen la retirada de la serie 'Crónicas del País Vasco'

Las críticas de asociaciones de víctimas del terrorismo y del Partido Popular a la serie de fotografías Crónicas del País Vasco, de Clemente Bernad (Pamplona, 1963) por su "falta de respeto a las víctimas" ha llevado la polémica a la exposición Chacun à son goût ("Cada uno a su gusto"), abierta ayer al público ]en el Museo Guggenheim Bilbao, dos días antes de la celebración de su décimo aniversario.

Bernad pretendía incluir en la serie una imagen de la radiografía del cráneo de Miguel Ángel Blanco en que se veía alojada la bala con la que ETA acabó con su vida después de secuestrarle en julio de 1997. Pidió permiso por escrito a la familia Blanco a través de su fundación, mostrándoles la serie completa de sus imágenes. La autorización le fue denegada y, de acuerdo con la comisaria de la exposición, Rosa Martínez, abandonó la idea de colgar dicha imagen. "Enseña la brutalidad de lo que ocurrió con Miguel Ángel, sin ver el cuerpo. Muestra la muerte inminente de un modo que hace reflexionar", argumentaba ayer el artista. "El respeto a las víctimas va por delante", respondió ayer a este periódico.

Bernad tomó la fotografía en el hospital de San Sebastián al que fue trasladado Blanco durante la comparecencia de los médicos ante los medios de comunicación para informar del alcance de la herida de bala que poco después le costó la vida. En la exposición muestra un total de 60 fotografías de muy distinta temática. La comisaria escribe en el catálogo que la intención de Bernad en la serie dedicada al País Vasco "no es justificar ni condenar", sino "adentrarse en las vidas de un colectivo tabú", simplificado "bajo la etiqueta del terrorismo, sin tratar de entender las razones o sinrazones de un momento histórico de extrema dificultad".

Bernad, el único representante del fotoperiodismo entre los 12 artistas participantes en la muestra, presenta entre una docena de imágenes captadas entre 1987 y 2001 escenas de un funeral de guardias civiles asesinados por la ETA, una manifestación a favor de los presos de la banda, disturbios callejeros y el acto de condecoración de un comisario francés en el cuartel de Intxaurrondo, en San Sebastián, con el ex general Enrique Rodríguez Galindo en primer término.

La Fundación Miguel Ángel Blanco y el Colectivo de Víctimas del Terrorismo del País Vasco (Covite) consideran que la exposición resulta "hiriente e injusta con las víctimas del terrorismo", "sesgada y complaciente con los violentos".

El PP se ha sumado a las críticas con una proposición no de ley urgente para que el Parlamento vasco exija al Gobierno autónomo, miembro del comité ejecutivo del Guggenheim, que realice las gestiones oportunas para la inmediata retirada de las fotografías de Bernad. El director de museo, Juan Ignacio Vidarte, destacó que las fotos seleccionadas cumplen "la legalidad y respetan la intimidad de las personas".

Los populares creen que los pies de foto que acompañan a las imágenes de Bernad ofrecen "una interpretación sesgada" contraria a los acuerdos parlamentarios alcanzados recientemente para deslegitimar el terrorismo. Considera inaceptable el uso de términos "militantes de ETA", "militantes independentistas" o "muertos por ETA", en lugar de asesinados. La comisaria Rosa Martínez indicó que los títulos describen las imágenes y fueron escritos en el "ámbito de la independencia del artista y la comisaria".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 18 de octubre de 2007