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Krystian Lupa tilda de "horror" la política de los gemelos Kaczynski

El director polaco estrena hoy 'Extinción' en el Festival de Otoño

"La política cultural y social de los gemelos Kaczynski es un horror para nosotros inimaginable, esquizofrénico, algo realmente terrible". Así de contundente se muestra el director escénico polaco Krystian Lupa, uno de los grandes del teatro mundial, al hablar de los hermanos Lech y Jaroslaw (presidente y primer ministro de Polonia).

Lupa se encuentra en Madrid para estrenar hoy en el teatro Valle-Inclán, del Centro Dramático Nacional, dentro del Festival de Otoño, Wymazywanie (Extinción), un montaje basado en la novela Auslöschung, de Thomas Bernhard. Un espectáculo que ha gozado de un éxito continuado desde su estreno en 2001.

Lupa anunció ayer que irá a votar junto a los miembros de Teatr Dramatyczny de Varsovia, su numerosa y famosa compañía fundada en 1949, a la Embajada polaca en Madrid, para así participar en las elecciones legislativas que ese día se celebran en su país. En este contexto, piensa que lo único bueno que han traído a Polonia los famosos gemelos es la nueva ebullición en las élites culturales: "Se publican muchas cosas, la gente discute acerca de la nación, la democracia, el progreso, el humanismo, la tolerancia..., todos tenemos en común el miedo a que gobiernos como éste estropeen el progreso de Polonia, sobre todo el mental, que es el importante". Y añade: "Cuando vemos fotos y grabaciones de Hitler, uno se pregunta cómo el ser humano pudo creer en ello, el populismo es el peligro de la democracia, donde el ser humano común hace alarde de valores mezquinos. Claro que no tenemos nada mejor, pero habrá que crear mecanismos con los que defenderse de gentes como los gemelos Kaczynski".

"Bernhard me permitió darle salida y trabajo a ese loco que todos llevamos dentro"

Extinción (seis horas en polaco con sobretítulos) ha logrado convertirse en uno de esos montajes míticos, como lo son Mahhabarata, de Peter Brook (12 horas); la Trilogía de los dragones, de Robert Lepage (seis horas), o La historia terrible e inacabada de Norodon Sihanouk rey de Camboya, de Ariane Mnouchkine (nueve horas), a los que su larga duración no sólo no ha hecho mella sino que ha proporcionado un aura de eventos únicos a los que los espectadores prefieren entregarse en su duración completa y no en versiones fragmentadas.

La obra está claramente dividida en dos partes. La primera transcurre en Roma cuando el personaje protagonista, Franz Josef Murau, profesor de Filosofía autoexiliado, recibe la noticia de la muerte de sus padres y un hermano en un accidente de tráfico. La segunda se desarrolla cuando Murau regresa a su ciudad natal.

Desde que en 1992 montara su primer bernhard, son muchos los montajes basados en obras del escritor austriaco, aunque su espectáculo más famoso sea su versión de Los hermanos Karamazov, que lleva representando de manera continua desde hace 17 años.

Para hablar de la importancia de Thomas Bernhard en su vida, Lupa recurre a una teoría de Jung, que sostiene que las personas tienen dos grandes crisis. Una, de joven ("a la edad de los suicidas"); y otra, en torno a los 40 o 45 años, cuando el ser humano se da cuenta de que el camino que ha tomado ha sido erróneo. "En la primera crisis nos despertamos engañados por el mundo; en la segunda, por nosotros mismos, y es bueno vivir las dos para no convertirnos en viejos chochos..., Bernhard me sirvió de ayuda en la segunda. Si no fuera por él, mi vida y mi carrera hubieran tomado otros derroteros menos satisfactorios, porque él me permitió darle salida y trabajo a ese loco que todos llevamos dentro".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 18 de octubre de 2007