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Crónica:

España hace ejercicio en Finlandia

Los de Luis Aragonés se entrenan y no pasan del empate ante un rival minúsculo en un simulacro de partido

Dicen que para un jugador de fútbol no hay entrenamiento más específico que un partido de fútbol. De acuerdo con esta premisa, la selección española se entrenó ayer en el estadio Olímpico de Helsinki. No hubo más intención por parte de los jugadores que mantener caliente la musculatura. El cerebro permaneció frío como la noche báltica. Apenas unos cuantos miles de aficionados siguieron las acciones envueltos en gorros y abrigos, sin dar señales de su presencia. Sentados en las viejas gradas de madera, los finlandeses no levantaron la voz en toda la velada. Asistieron como quien acude al cine y los equipos ofrecieron cine mudo. De entrada, Luis Aragonés puso a ocho jugadores que fueron suplentes en Dinamarca. Los acompañó medio tiempo de Iniesta y Albelda, para que dirigieran las operaciones. Del otro lado, Finlandia se ejercitó un rato pensando en su cita con Portugal del mes que viene, en busca de la primera clasificación para la Eurocopa de su historia. Los finlandeses irán a Lisboa a encerrarse atrás. Eso hicieron ayer, procurando un simulacro que España no se molestó en desbaratar. En toda la primera parte se registró un solo disparo: Riera, desde fuera del área a los 28 minutos. Luego nada. Dosificación y un poco de ejercicio.

FINLANDIA 0 - ESPAÑA 0

Finlandia: Niemi; Pasanen, Hyypia (Tihinen, m. 46), Kuivasto, Kallio; Kolkka (Lampi, m. 75), R. Eremenko, Riihilahti (Nurmela, m. 46), Vayrynen (Llola, m. 83); Kuqi (A. Eremenko, m. 65) y Johansson. No utilizados: Jaaskelainen; Nyman y Sjolund.

España: Reina; Sergio Ramos, Pablo, Puyol (Marchena, m. 46), Pernía; Angulo (Joaquín, m. 55), Albelda, Iniesta (Xavi, m. 46), Riera; Silva (Tamudo, m. 55) y Luis García (Cesc, m. 72). No utilizados: Casillas; Albiol y Capdevila.

Árbitro: Stéphane Bré (Francia). Sin amonestados.

Unos 10.000 espectadores en el Olímpico de Helsinki.

A la selección se le hizo tan monótono tener el balón que los jugadores acabaron adormecidos

Finlandia no está para exigir a nadie. Sin Litmanen, es un equipo irrelevante en el continente. Un sparring que no estimula en ningún sentido. Mucho menos cuando los jugadores españoles saltaron al campo más pendientes de regresar sanos a sus clubes. Ayer en Helsinki estaba todo dicho de antemano. También los méritos de cada uno. En el equilibrio de poderes del grupo, en el orden de méritos, un amistoso contra Finlandia carece de jerarquía suficiente para alentar a los futbolistas a lucirse ante Luis Aragonés. El seleccionador lo sabía y sólo esperó que todos se entrenasen un poco. Así se celebró el partido, y cada uno interpretó su papel. Como en el teatro.

Iniesta fue el mejor de España. Tuvo mérito porque jugó cuando quiso. Sólo a ratos, tal vez más pendiente del viaje que hará mañana a Vila-real con el Barça. El hombre al que Luis Aragonés piensa dar la bandera de la selección se limitó a las labores administrativas imprescindibles de un media punta. Con eso le bastó para elevarse por encima de sus colegas, que le contemplaron y esperaron a que les mandara el balón. Con medio campo vacío, a la selección se le hizo monótono disponer de la pelota. Los jugadores acabaron adormecidos. De vez en cuando, Silva amagó con un mano a mano. Riera le imitó con su habitual gusto por los gestos elegantes. Ninguna de estas pequeñas jugadas acabó en algo grande. Mucho menos en un gol. La parte más sensible del público se atrevió a soltar algún pitido. Pero la función debía continuar.

Luis removió el banquillo para empezar y lo siguió agitando durante toda la noche. El técnico pretendió que todos sus muchachos hicieran ejercicio. Los cuatro días que la selección pasó en Helsinki supusieron una ocasión para la vida sedentaria y el esparcimiento que en los deportistas de élite nunca es recomendable si no se complementa con buenos entrenamientos. Eso es lo que Luis suministró a los jugadores a lo largo de un partido que no sirvió para otra cosa. A Pernía casi le sirve, además, para salir en el telediario metiendo un gol. No fue posible porque su falta directa fue despejada por Niemi en acrobática palomita. Niemi también impidió que Luis García tuviera sus segundos de exposición pública. Y el palo frustró la vocación televisiva de Riera.

La única amenaza de España consistió en el frío que pasaron sus centrales. Salvo por una carrera de Johansson, Pablo y Marchena estuvieron a punto de pedir el cambio entumecidos. Ayer, el único que pareció entretenido fue Joaquín, que se divirtió regateando finlandeses. El extremo del Puerto es un futbolista de motivaciones imprevistas.

Irlanda del Norte mantiene el suspense

Irlanda del Norte no ceja en su empeño. Un gol de Lafferty mediada la segunda parte evitó que cayera eliminada en Suecia (1-1). De paso, empató a 17 puntos con Dinamarca, que goleó a Letonia (3-1) en un partido sin demasiada historia.Suecia, que se adelantó con un gol de Mellberg, su capitán y central más válido en los últimos diez años, al cuarto de hora. No le bastó para sellar su pase. Se volvieron a estrellarse con los irlandeses, los únicos que han sido capaces de derrotarles en la fase de grupos (2-1). Y eso que Healy, que lleva 12 goles, no marcó. El delantero del Fulham aspira a superar la marca de aciertos que comparte con el croata Davor Suker.España se enfrentará a Suecia el 17 de noviembre en el Santiago Bernabéu. Cuatro días después cerrará ante Irlanda del Norte la serie de clasificación para la Eurocopa que organizarán Austria y Suiza. Con un colchón de cinco puntos sobre daneses y norirlandeses, al grupo de Luis le beneficia además el enfrentamiento directo de la próxima jornada entre sus inmediatos perseguidores. Aunque el empate de Estocolmo mantuvo el suspense, España tiene el viento a favor.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 18 de octubre de 2007

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