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España se sitúa a la cabeza de la OCDE en subida de presión fiscal

Sólo tres países registraron incrementos mayores entre 2004 y 2006

El último informe sobre ingresos públicos de la OCDE certifica el notable incremento de la presión fiscal registrado en España esta legislatura. Entre 2004 y 2006, el peso de los impuestos y las cotizaciones sociales sobre el PIB aumentó del 34,7% al 36,7%, según las cuentas del organismo internacional que reúne a 30 países ricos. Sólo EE UU, Holanda y Corea acumulan incrementos superiores en este periodo.

La presión fiscal ha crecido de forma sostenida en España en las últimas décadas, en lo que era una señal más del recorte de la brecha con las economías más avanzadas. En 1975, apenas suponía el 18,4% del PIB, una proporción que se quedaba a 10 puntos porcentuales de la media de los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE). En 2000, ya superaba el 34% del PIB, apenas a dos puntos de la media de los 30 países ricos.

Entre 2000 y 2004, última legislatura del PP, el incremento se suavizó (se pasó del 34,2% al 34,7% del PIB). Pero en la primera mitad de esta legislatura, con el PSOE en el poder, la presión fiscal se ha vuelto a acelerar. Los datos publicados ayer por la OCDE difieren ligeramente de los últimos cálculos del Gobierno, pero reflejan el mismo incremento de dos puntos porcentuales entre 2004 y 2006.

La publicación de la OCDE sirve además para contrastar la evolución más reciente con la de otras economías avanzadas. Y en esta comparación, el repunte español también es significativo. Sólo Estados Unidos (con un aumento de 2,2 puntos porcentuales), Corea del Sur (2,2) y Holanda (2,1) registran incrementos superiores entre 2004 y 2006.

A falta de los datos definitivos de cuatro países, es muy probable que España, con un 36,7% del PIB, haya superado por primera vez en 2006 la presión fiscal promedio en la OCDE. La media de la zona euro (un 41% según Eurostat) está aún lejana.

Más recaudación

El Gobierno socialista se comprometió a mantener la presión fiscal, pero el enorme crecimiento de la recaudación aleja el objetivo. En estos años, el crecimiento económico (con aumentos del PIB cercanos al 4% anual) y del empleo (con tasas anuales del 3%) han disparado los ingresos públicos.

Las mayores alzas corresponden a impuestos directos, como el IRPF (la recaudación aumentó un 15% en 2006) y el impuesto de sociedades (un 14%). Los ingresos impositivos aumentaron siempre por encima de lo que creció el PIB nominal (sin descontar inflación) durante este periodo. Y también hubo una contribución notable de las cotizaciones sociales: según la OCDE, es la principal fuente de ingresos para las arcas públicas españolas, como ocurre en otros 10 países.

El vicepresidente del Gobierno y ministro de Economía, Pedro Solbes, suele replicar cuando se le plantea la cuestión que el incremento de la presión fiscal no se debe a subidas en impuestos. Y recuerda que las reformas aprobadas esta legislatura tienen por objeto bajar los tipos impositivos.

Este año se aplican en su totalidad las reformas del impuesto de la renta y del impuesto de sociedades. El Gobierno estima que permitirán un ahorro de 4.500 millones de euros a los contribuyentes. Pero los últimos datos de recaudación (un crecimiento del 13% en los ingresos entre enero y agosto) indican que la presión fiscal volverá a aumentar pese a las reformas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 18 de octubre de 2007