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Una turista danesa muere arrastrada por una riada en Mallorca cuando pedía auxilio

El vehículo en el que viajaban la mujer, su novio y su hijo quedó atrapado en la carretera

El temporal de intensas lluvias y viento que cruzó ayer las Islas Baleares, desde Ibiza hasta Menorca, provocó a mediodía en la isla de Mallorca la muerte en una riada de una turista danesa. La víctima, Camile Pedersen, de 32 años, viajaba con su familia en un coche, que quedó atrapado en la torrentera formada en una carretera por la súbita avalancha de agua, y murió ahogada. La tragedia se produjo en la urbanización de Son Serralta, en el término municipal de Puigpunyent. En esta zona cayeron 100 litros por metro cuadrado en una hora y subió tres metros el nivel del torrente.

La mujer, que viajaba con su novio y su hijo de tres años, salió del vehículo en apuros con la intención de pedir auxilio, pero fue vencida por la fuerza del torrente desbordado de Sa Riera, que desemboca en Palma. Sin posibilidades ni capacidad de reacción, se ahogó y su cuerpo fue rescatado a kilómetro y medio de donde quedó el coche, ante la desesperación de su compañero, que con el niño en brazos luchaba contra las aguas. Ambos fueron rescatados por dos agentes municipales. El hombre requirió asistencia psicológica.

El recuerdo del inesperado temporal con episodios de vientos casi huracanados del pasado 4 de octubre, que asoló, sin posibilidad de avisos previos, la zona de la bahía de Palma, llevó en esta ocasión al servicio de emergencias a lanzar mensajes de cautela con mucha anticipación. Así, se alertó de la formación de tornados sobre el mar en la bahía de Palma, en Calvià y en Andratx, que fueron el anticipo de las distintas tormentas que avanzaron y se reunieron en una sobre la isla, provocando los episodios de lluvia intensa. Los tornados, caps de fiblo, fueron de baja intensidad, sin grandes destrozos cuando llegaron a tierra. En Esporles se tomaron grandes medidas de precaución en los colegios.

Más de 1.000 llamadas atendió el centro de emergencias de Baleares, comunidad que pasó la jornada en situación de alarma naranja. Los bomberos de Mallorca e Ibiza solventaron cientos de incidentes en zonas urbanas inundadas, bajos de viviendas y carreteras. Y unas 2.000 personas padecieron interrupciones parciales de suministro eléctrico.

El paseo Marítimo de Palma quedó cortado a primera hora de la tarde por el desbordamiento en su desembocadura del torrente de Sa Riera. El tráfico de vehículos se bloqueó en diferentes vías urbanas y rurales de Mallorca. Y la autovía de Ibiza al aeropuerto, una infraestructura que fue obra de estreno preelectoral del anterior Gobierno de Jaume Matas, del PP, quedó cerrada por acumulación de hasta dos metros y medio de agua en sus zonas construidas en desnivel. Cada vez que llueve con intensidad, las zonas bajas de las autovías de Ibiza quedan fueran de uso.

De nuevo también se inundaron parcialmente el túnel y varias estaciones subterráneas del nuevo metro de Palma, clausurado desde hace semanas precisamente por las deficiencias estructurales evidenciadas en anteriores episodios de lluvias fuertes.

Las direcciones de varios colegios de Palma avisaron a los padres para que recogieran a sus hijos al mediodía. Y 18 personas con discapacidad fueron cambiadas de residencia al inundarse una de las alas del complejo socio sanitario que ocupaban.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 18 de octubre de 2007