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Nace una 'incubadora' gigante de talentos del videojuego en Hortaleza

500 jóvenes de todo el mundo prueban lo último en ocio digital

"EA sports, it's in the game". Un lector de barras abre la puerta metálica gris al paso de una tarjeta. Tras esa puerta el suelo verdoso enmoquetado y una enorme habitación acristalada, como una pecera gigante con vistas a la calle que contiene una mesa de billar y un futbolín a la izquierda y unas máquinas expendedoras de bebidas y alimentos preparados junto a unas sillas, a la derecha. Otra puerta. Otro lector y otra tarjeta diferente para abrirla. Montones de pantallas de ordenador y montones de jugones, enfermos del videojuego, vaqueros de consola testando las últimas novedades del entretenimiento interactivo digital. Estamos en el nuevo edificio que la multinacional Electronic Arts (EA), la empresa líder del mundo en desarrollo, edición y distribución de videojuegos, ha montado en Madrid. La primera incubadora de talento del videojuego en Europa.

Los juegos se analizan una y otra vez para descubrir sus fallos antes de salir al mercado

Un tipo espigado con aspecto nórdico y sombrero de cowboy entra en la sala después de jugarse un futbolín; un joven con gorra calada, grueso pendiente y visible tatuaje pregunta desde su mesa de trabajo: "Can I have the password?" (¿me dejas la contraseña?); unas mesas más adelante, un grupo de españoles prueba a golpe de espada el Conan, el videojuego del mítico bárbaro que se convirtió en rey de Aquilonia; una chica vestida de negro y aspecto siniestro debate con un compañero sobre uno de los posibles defectos de un programa; dos chicos, encerrados en otra pequeña pecera convertida en salón con sofá y megapantalla plana, mueven los mandos como si de una extensión de sus manos se tratase mientras juegan a Comandos... Casi 500 jóvenes, de entre 25 y 30 años, provenientes de todo el mundo (el 58% de ellos han sido reclutados en España) se concentran en los 6.000 metros cuadrados de este edificio de seis plantas y cristales ahumados ubicado en una inhóspita zona industrial en un margen de la N-II, en la Vía de los Poblados. Todo un récord en un país subdesarrollado en esta industria, a pesar de ser el cuarto consumidor de Europa y el sexto del mundo.

"Parece que estamos aquí divirtiéndonos y sí, nos divertimos, pero esto es serio", dice Eduardo Ponz, de 33 años, que empezó a trabajar en EA hace dos años y medio. Su misión, como la de muchos de sus compañeros: reventar los juegos. Jugarlos de arriba abajo una y otra vez para descubrir sus fallos antes de que lleguen a uno de los tres fabricantes de consolas (Nintendo, Microsoft o Sony) y salgan al mercado. La mayoría, por entre 18.000 y 24.000 euros al año por ocho horas de trabajo diarias. "Una mierda", resumen varios de los jóvenes empleados, "y con contrato por obra", añaden otros.

Este centro está enfocado a la localización (adaptación cultural y lingüística de los juegos) y al control de calidad de los productos que EA desarrolla para Europa. Madrid ha sido elegida entre 28 ciudades europeas como sede de este proyecto "por su calidad de vida, sus servicios y su fácil acceso internacional", dice Gerhard Florin, director general de EA. La ubicación en Madrid la han vendido muy bien con la ayuda de Promomadrid, la empresa pública de la Comunidad para promocionar la ciudad.

Este lugar se convertirá así en uno de los mayores centros de test multilingüe del mundo. Manejará alrededor de 1.000 productos, porque realizará las versiones para distintas plataformas (consolas, PC, móvil y entretenimiento online) y en 17 idiomas hasta cerca de 40 títulos, como FIFA, Need for speed, Harry Potter, Los Sims o Medal of honor.

Al frente de este proyecto está el español Jaime Giné, vicepresidente Internacional de Servicios de Desarrollo: "Espero que la apertura de este centro suponga un gran impulso a la industria del videojuego en nuestro país". Hasta ahora sólo había unos 380 desarrolladores de videojuegos en España. Un país con 8,8 millones de jugadores (el 20% de la población, del que un 62% son hombre y un 38% mujeres). En España, la industria del videojuego obtuvo en 2006 967 millones de euros, lo que sitúa al sector por delante de la industria del cine, el vídeo o la música grabada. EA cuenta con 8.000 empleados y sus productos se venden en 75 países. Facturó en 2007 2.285 millones de euros y ha conseguido que "EA sports, it's in the game", la frase previa al comienzo del juego, quede grabada casi a fuego en muchas cabezas.

Ser como dioses

¿Quién quieres ser hoy, ahora? ¿Dónde quieres estar aquí y ahora? ¿Con quién? La aspiración de los videojuegos de última generación es, según los expertos, que acabemos pudiendo vivir en un mundo creado por nosotros mismos, un espacio hecho a nuestra imagen y semejanza. La aspiración del videojuego de mañana es convertirnos en dioses. "Triunfará aquel que permita crear contenidos, la gente ya no quiere que le obliguen a seguir unos parámetros, sino que quiere que les ofrezcan un mundo que recrear y que les dejen hacer con libertad", dice Giné. Esta es una de las claves. La otra, tiene más que ver con el grado de identificación. El reto: meterse dentro del juego. Consolas como la Wii ya funcionan casi sin botones y consiguen mayor implicación del jugador porque interactúan con su propio cuerpo. "Es importante que sean instrumentos accesibles, intuitivos que permitan que se sume al juego quien quiera y que socialice con quien quiera". Quizá un día nos levantemos y el cielo tenga el color de una pantalla de televisor sintonizado en un canal muerto.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 18 de octubre de 2007

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