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CARTAS AL DIRECTOR

Ahorrar agua

Campañas publicitarias aparte, es un tema que tomo muy en serio. Tanto que, cuando el último recibo confirmó que sólo 36 metros cúbicos habían pasado por mi contador, supuso una satisfacción. No esperaba premio. Castigo tampoco, pero lo tuve. La compañía me cobra un consumo mínimo de 45. Es decir, que el haber ahorrado agua significa que pago un 25% más que los que malgastan. Al margen de la sensación de haber hecho el tonto, me quedan preguntas. Por ejemplo: ¿adónde van a parar los metros cúbicos que he pagado yo? ¿La Comisión Europea permite que una empresa-monopolio imponga a sus clientes un consumo mínimo de su producto? ¿Sobre todo, un producto que se pretende ahorrar? Es hora de revisar una fórmula caduca, inmoral e injusta que, si no es ilegal, tendría que serlo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 18 de octubre de 2007