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La BBC recorta su plantilla para ahorrar 2.700 millones de euros

El director general Mark Thompson prevé un periodo de huelgas

BBC Trust, el organismo independiente encargado de controlar la gestión de la BBC, apoyó ayer el plan de la dirección de reducir la plantilla en 2.800 personas para ahorrar 2.700 millones de euros. El recorte, que afecta directamente al área de informativos con la fusión de las distintas redacciones existentes y la supresión de 520 empleos periodísticos, provocará un aluvión de conflictos. El director general de la corporación, Mark Thompson, dio por seguro que la BBC se va a enfrentar a un periodo de huelgas.

El recorte de la actual plantilla de 23.000 trabajadores y otras medidas complementarias, como el cierre de las actuales instalaciones centrales en el oeste de Londres, tiene por objetivo recortar gastos por valor de 2.000 millones de libras (2.700 millones de euros). Este despido masivo se compensará con la contratación de 1.100 nuevos empleados en otras áreas. Ésa ha sido la condición impuesta por el Gobierno a la BBC para renovar la licencia de emisión y el dinero con que se financia, a través de un canon que pagan los propietarios de televisores y radios.

El canon, sin embargo, crecerá por debajo de la inflación para moderar los actuales niveles de gasto. Aunque la BBC sigue siendo muy popular y un motivo de orgullo para los británicos tiene enemigos de considerable calibre, desde la competencia privada que lidera el magnate australiano Rupert Murdoch a una buena parte del Partido Conservador, que considera que su redacción es un nido de izquierdistas.

Pero en los últimos años, coincidiendo precisamente con el inicio de la negociación financiera, la BBC ha vivido también un durísimo enfrentamiento con el Partido Laborista a cuenta de una controversia sobre la guerra de Irak. La disputa fue zanjada por un juez designado por el Gobierno para actuar de árbitro. El dictamen de lord Hutton, en enero de 2004, fue descaradamente favorable al Gobierno de Tony Blair y, a pesar de que la inmensa mayoría de los comentaristas lo consideró "un enjuague", obligó a dimitir a los entonces presidente y director general de la BBC, Gavyn Davies y Greg Dyke. Su marcha debilitó quizás decisivamente a la corporación en sus negociaciones con el Gobierno.

La BBC empezará mañana a enviar cartas a sus empleados buscando bajas voluntarias, lo que ha sido interpretado por el sindicato de periodistas como una señal de que la dirección va a aplicar el plan aprobado ayer sin buscar una solución pactada con los trabajadores. "Es una clara provocación", declaró el presidente del Sindicato Nacional de Periodistas, Jeremy Dear.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 18 de octubre de 2007