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Bill y Melinda Gates: "No pararemos hasta la erradicación"

Bill Gates no sería el hombre más rico del mundo -con permiso del mexicano Carlos Slim- si no tuviera claros sus objetivos. Y su meta fue expuesta ayer con rotundidad en Seattle, la ciudad donde ha reunido a casi 300 expertos mundiales en malaria, la terrible enfermedad que afecta cada año a unos 500 millones de personas y mata a un millón de niños de menos de cinco años, 800.000 de ellos en África. "Debemos embarcarnos en un proyecto ambicioso. Que haya un día en que ningún ser humano sufra de malaria, y no haya ningún mosquito que la transmita", afirmaron ayer en Seattle Bill y su mujer Melinda.

La frase fue una respuesta al debate suscitado el día anterior cuando los especialistas empezaron a esbozar la situación actual de la lucha contra la enfermedad y sus retos. "Los avances en la ciencia y en la medicina, la investigación más prometedora y el creciente interés de las personas de todo el mundo representan una histórica oportunidad no sólo de tratar la malaria y controlarla, sino de establecer un plan para erradicarla a largo plazo", dijo Melinda French Gates, quien comparte al 50% la representación de la más potente organización filantrópica del mundo. "Tenemos la auténtica oportunidad de crear las asociaciones entre las partes interesadas, de generar la voluntad política y de desarrollar los más innovadores avances científicos que necesitamos para acabar con esta enfermedad. No pararemos hasta que la malaria sea erradicada", completó la idea Bill Gates.

Tres razones

Tres son los motivos que usó Melinda para proponer ese ambicioso objetivo. La primera es "ética". "No es aceptable que en los países ricos, como ya hemos erradicado la malaria, nos conformemos con que en el resto del mundo sólo se controle. Eso es sencillamente inaceptable", dijo.

El segundo motivo es el económico. Si nos conformamos con que un 80% de la población esté protegida, queda un 20% en la que habrá que gastar millones en tratamientos. Y el tercero es epidemiológico. Si no se erradica el plasmodio, siempre habrá un riesgo de un rebrote. "La malaria es lista, mortalmente inteligente. Si no la erradicamos tendremos que estar continuamente adaptando nuestras estrategias a su evolución, en una lucha que no podremos ganar", sentenció.

Por ultimo, está el factor humanitario. "Ningún niño debería morir de malaria en el mundo actual. Ninguno. Y la única manera de acabar con las muertes por malaria es erradicar la malaria", afirmó.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 18 de octubre de 2007